Cuando veo una palabra o una frase entrecomillada inmediatamente desconfío. Siento como que me cierra el ojo mientras dice: “Sí me cachó, ¿verdá? Usté y yo nos entendemos”.
¿A ustedes les pasa lo mismo? ¿Perciben la hipocresía que las malditas encierran? ¿Los timos? ¿Los insultos velados? ¿Las falacias rampantes? ¿No?
Estoy segura de que estas imágenes les harán cambiar de parecer, que se convencerán del trabajo maligno que ejercen las comillas y que, igual que yo, optarán por desterrarlas para siempre de su escritura.
This slideshow requires JavaScript.
Advertisement
todo es esquivo entrecomillado, la disculpa para no hablar de verdad cuando se hace el gesto ortográfico con los dedos en el aire. dan ganas de no usarlas nunca más, sí.
me encanta como escribes, tu blog ya ha pasado a formar parte de mi lista de grandes blogstpae