“No soy un hombre normal”, reza la primera frase del cuento de Úrsula Fuentesberain, “Mariana viene a verme”. Así, con esta declaración formal de género nos enfrentamos al conflicto de un hombre en frágil equilibrio con su realidad. Un equilibrio que se ve debilitado por la presencia de una mujer misteriosa, marina, de fuerte carga mítica y sexual. Será ella la que marque la dirección de los encuentros eróticos, ella la que asuma el papel activo en la entrega amorosa, rompiendo así el enfoque tradicional de la dominación. Desde su tono confesional, será el narrador quien asuma la posición del náufrago arrojado al mar por el canto prohibido de la sirena.
Ana Clavel
* Lo venden en librerías como ésta y pueden leer lo que escribí a propósito de su publicación aquí.
El libro de los seres no imaginarios tendría que comprender aquello que perciben los sentidos. Esse est percipi (ser es ser percibido), diría George Berkeley. Una empresa infinita y, por tanto, irrealizable entre las dos tapas de un libro. Pero, ¿el infinito no se esconde también en lo finito?, parece preguntarse José Manuel Ortiz Soto, propiciador de esta antología que, en una búsqueda de lo mínimo maravilloso, se dio a la tarea de seleccionar un Minibichario de tres fotógrafos, repartirlo entre colegas minificcionistas y, cual naturalista contemporáneo, imaginador de mundos infinitos, dejar que cada escritor relatara los gestos de esas pequeñas bestias que no siempre son lo que parecen, y, que aquí, en una fábula a varias manos, se niegan a la moraleja en pos del asombro, la sorpresa y lo insospechado.
*Se puede comprar aquí y pueden leer mi contribución a este libro aquí.


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