Apostada

Escribir es estar en perpetuo desasosiego.

Poner algo en el mundo que antes no estaba ahí supone enfrentarse, como dijo William Faulkner, a una vida transcurrida entre la zozobra y la extenuación.

Escribir, representó para George Orwell, emprender una guerra como la que se declara contra una enfermedad mortal.

Un ensayo que Scott Fitzgerald publicó cuatro años antes de su muerte, habla de la escritura como motivo de colapso de su salud mental.

Pero no todo es tortuoso en la escritura, escribir es un oficio ideal para el hedonista, el ególatra. El escritor se perpetua en sus textos como quien opta por el mausoleo de mármol en el cementerio más caro de la ciudad, el embalsamamiento o la criogenización. Con suerte, hasta le construyen una estatua.

No, si güey no soy. Por eso sigo aquí. Apostada en las letras.

Si les interesa clavarse el tema, les recomiendo este libro:

El placer y la zozobra. El oficio de escritor. Trad. Ignacio Quirarte. UNAM, 1996.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s