Un acordeonista en la línea 3

Él hacía chillar su acordeón en un vagón del metro casi vacío. Sus brazos eran puro hueso y tenía los ojos del mismo color que el terciopelo rojo de su instrumento. Entre acorde y acorde repetía algo. Pensé que decía “Sabrá”, pero después me enteré que era “Stacoprá”, o sea, “Gusta cooperar”. Un enfrenón violento lo sentó a mi lado. Su camiseta tenía una leyenda escrita en la espalda: decía “Full collapse”. Bajó en la siguiente estación y se desplomó sobre el andén. Su cuerpo aplastó el acordeón y un Mi sostenido se escuchó hasta que se cerraron las puertas.

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3 comentarios el “Un acordeonista en la línea 3

  1. ¡Que fuerte! Breve, intenso, con palabras precisas nos das la vida y el futuro del acordeonista. Pocas señales, pero con las que das se puede rehacer parte de su vida. Golpe de imprensión el final. un abrazo y feliz año tengas Rub

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