Un trabajo como cualquier otro

Conocí a una novelista alguna vez. Vivía adentro de una máquina de palomitas. Cada vez que los granos de maíz comenzaban a tronar, ella gritaba: “¡Piratas a estribor!”, tomaba un pincel, lo bañaba en mantequilla y escribía “fuego a discreción” o “maten a esas malnacidas” en el vidrio de la palomera. Entonces una lluvia amarilla y viscosa caía sobre las palomitas y las aplacaba. La novelista reía ante la inminente derrota de sus adversarias y giraba hacia el público para recibir los aplausos y hacer una reverencia. Uno que otro despistado comentaba lo sobrenatural del espectáculo, pero era rápidamente corregido por alguien más avezado que le contestaba: “Nada tiene de sobrenatural el asunto, de eso viven los escritores”.

*Este es un logo-rally, es decir, un juego Oulipiano en el que se construye un texto a partir de una lista de palabras que deben ser incorporadas en orden de aparición. Las palabras fueron: novelista, máquina, piratas, pintar, público, sobrenatural. Las tomé de esta minificción de Julio Torri.
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2 comentarios el “Un trabajo como cualquier otro

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