De la imaginación y otros octópodos

Alguien dejó la llave abierta y la imaginación se salió de la tina, inundó el baño, se filtró al departamento de abajo y ya cae a gotas sobre el periódico del vecino. Eso es lo que pasa con este libro, hay una especie de desbordamiento fantástico en sus páginas.  En un cuento uno de sus personajes le dice a su novia que su vagina tiene forma de virgen, en otro los ancianos de mundo viajan al centro de la Tierra para liberar a los niños que fueron y que viven encerrados en una esfera de cristal. Aparece una camada de perritos que perdonarán a su asesino por el resto de la eternidad, un duende, varias sirenas y hasta Dios (en su faceta más sádica, por cierto).

Los cuentos que más me gustaron fueron los minimalistas. Los que desarrollan un solo elemento y lo llevan a lo fantástico. “Las entrañas de las legiones” y “El final de la novela” son dos buenos ejemplos. Lo fantástico irrumpe al final de forma orgánica. El acto de laminar un hígado se equipara al acto de leer en el primero, mientras que el segundo es una serpiente que se muerde la cola, me recordó a “Continuidad de los parques” de Cortázar.

Aquí,  la imaginación se convierte en un pulpo que con un tentáculo te acaricia, con otro te pica la campanilla, con otro más te apresa el cuello y con los restantes te hace cosas tan diferentes que no sabes decir si te está gustando o aterrorizando.

Me gustan los libros como éste, cargados de imaginación. Me hacen pensar en porqué se escriben otros despoblados de ella.

Transcribí uno de los cuentos que más me gustaron. Lo comparto.

 

El pueblo del puerto

Luego del tsunami, en el pueblo del puerto hay sirenas peinándose en las bañeras, otras nadan en el fondo de los vasos de tequila, los conductores las ven reflejadas en los espejos retrovisores, las amas de casa las encuentran al abrir una lata de sardinas, en la radio la cumbia se interrumpe y se escucha el enigma de sus cantos, los niños las descubren jugando escondidillas, el párroco asegura que en las noches de lluvia un ejército de ellas va a la iglesia y seduce a los ángeles.

Luego del tsunami, el pueblo del puerto quedó sumergido, y a las sirenas les aterra que los fantasmas humanos persistan bajo el mar. 

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Un comentario el “De la imaginación y otros octópodos

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