Leer para abdicar

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A los libros hay que llegarles en el momento indicado. Éste, definitivamente, no fue el momento para leer la “Autobiografía sin acontecimientos” de Bernardo Soares, es decir, El libro del desasosiego de Fernando Pessoa.

Ayer, después de leer unas treinta páginas, me sentí tan cansada que regresé a la cama y desperté hasta el medio día. Su lectura me deja exhausta. Hago correr las seiscientas páginas entre mis dedos y leo los circunloquios de un hombre cuya inteligencia me conmueve.

Dejo, por mientras, en lo que regreso a este libro (¿qué pensaré cuando vuelva a abrir este libro al que claudiqué en la página 85 y que marqué con la propaganda de un local de yoga en Frederick Douglas al que nunca fui?) algunos pasajes que marqué con tinta del mismo color de sus tapas

1. Pertenezco, sin embargo, a aquel género de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no viendo sólo la multitud de la que son parte, sino también los grandes espacios que hay al lado.

La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiera pensar, se pararía.

…disfrutando los días como libros, soñándolo todo, sobre todo para transformarlo en nuestra íntima sustancia…

Considero la vida como una venta donde tengo que esperar hasta que llegue la diligencia del abismo

3. Yo de día soy nulo, y de noche soy yo.

21. Haya o no dioses, de ellos somos siervos.

33. y a duras penas nos abrigamos en la casa sin puertas de nosotros mismos; un hacerse de noche entre las cosas del día.

55. Leo como quien abdica […] deposito sobre los mosaicos de las antecámaras todos mis triunfos de tedio y sueño, y subo la escalinata con la sola nobleza de ver.

84. …sobre la forma de prosa que utilizo […] decir lo que se siente exactamente como se siente–con claridad si es claro; oscuramente, si es oscuro; confusamente, si es confuso–; comprender que la gramática es un instrumento, y no una ley.

210. Publicar–socialización de uno mismo. ¡Qué innoble necesidad!

211. El entusiasmo es una grosería.

212. Tener opiniones es estar vendido a uno mismo. No tener opiniones es existir. Tener todas las opiniones es ser poeta.

364. Yo no poseo mi cuerpo […] ¿Conoce alguien las fronteras de su alma para que pueda decir–yo soy yo?

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