Pláticas de locos

Abrir un libro manchado de notas mías es volver a escuchar esas pláticas de locos que he tenido con autores como Norman Mailer en donde, al final de “Carta abierta a Fidel Castro”, publicada en 1961 en el Village Voice, en la que conmina al mandatario cubano a pedirle a Ernest Hemingway que sea su intermediario con Estados Unidos, yo le pregunto a Mailer “Ahora que Hemingway está muerto, ¿a quién sugerirías invitar? ¿al ganador de Latin American Idol?”

Leo este apunte hecho hace cinco años y se me encoge la tripa al pensar que Hemingway murió de un escopetazo apenas tres meses después de la publicación de esa carta y que a Kennedy lo asesinaran dos años más tarde. Los diálogos lector-libro como testimonios de lo atroz.

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