Sirenas para Embelesados

 

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Los Embelesados —hombres jóvenes y pudientes, cansados del sexo, el vino y demás estimulantes para arrobar sus sentidos— financiaron los primeros criaderos de sirenas en lo que antes habían sido granjas de pollos. Se dejaron los techos de lámina y las bandas de producción en serie. Los cambios fundamentales consistieron en sustituir los miles de focos por peceras y los delantales de plástico por tapones para los oídos.

2

Los Embelesados se pasean con Sirenas Chihuahua por todas partes. Las transportan en bolsos-pecera que combinan con los sacos de terciopelo que les gusta ponerse. Los cantos de las Chihuahuas son inofensivos, pero no por eso menos exasperantes. Sin embargo, los Embelesados nunca se inmutan ante las miradas de descontento de la gente, sino que se limitan a abrir su bolso-pecera y a decirle a su sirena con voz melosa: “¿Qué pasó, mi preciosura? Aquí está papi, aquí está papi”, a lo que la Chihuahua responde con más notas desafinadas y ondulaciones lascivas.

3

La Sirena Alfa fue creada por genetistas de varias partes del mundo y es la más hermosa de todas. Se diseñó usando las medidas de una supermodelo brasileña y los colores de los jarrones de cristal de Murano. Meter a dos Sirenas Alfa en el mismo tanque tiene resultados funestos: en minutos se descuartizan una a la otra. Su sangre es tan bella y tornasolada que los Embelesados más excéntricos pagan enormes cantidades de dinero para asistir a peleas clandestinas entre Alfas.

 

*Estas minificciones están publicadas en la antología Alebrije de palabras y son parte de una serie más larga que aparecerá en unos meses.

 

 

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Insólitos mínimos

Uno de mis cuentos salió publicado en la antología de minificción El libro de los seres no imaginarios. Minibichario. Esta ficción mínima comparte páginas con autores consagrados como Marcial Fernández, Guillermo Samperio y José Luis Zárate.

El objetivo era hacer un ejercicio de écfrasis, o sea, escribir a partir de una imagen, en este caso, fotografías de bichos raros.

Pueden leer la cuarta de forros aquí, pero por lo pronto les dejo la minificción que escribí para este libro. La fotografía es de Alejandro Boneta.

Los Hijos de las Aguas Inmóviles

Te engañas al pensar que la tuya es la única inteligencia aquí. Somos nosotros los herederos de este mundo en ruinas.

Nuestros sabios han dicho: “Cuando esta Gran Gota de Rocío y Lodo pierda el Mosquitero Celeste que la envuelve, nosotros, Los Hijos de las Aguas Inmóviles, reconquistaremos lo que nos fue arrebatado por los hombres”.

La Gran Estrella será opacada por la niebla perpetua, tus alimentos morirán, tus guaridas se cubrirán de lama y liquen, perderás todo lo que antes era tuyo. El agua que bebías se convertirá en el cunero de nuestras larvas. Las encontrarás hermosamente serpenteantes, asidas a la superficie, con mandíbulas dispuestas, ojos ávidos: listas para la metamorfosis. Lo que a ti te toma salir de la cama por la mañana es lo que tardan ellas en desarrollar alas.

Cada nueva generación nace inmune a tus últimos escudos. Ni tu más potente arma podrá contra nuestra más grande virtud: perseverar hasta la muerte.

Tu sangre pasará a ser propiedad de nuestras hembras. Ellas te ordeñarán hasta vaciarte. Tu cuerpo acarcasado bajo la lluvia perene será la incubadora de nuestros hijos.

Cada uno de nosotros es una neurona en la gran mente colectiva que somos. Un único ojo omnividente que te acecha desde el rincón más oscuro, que perturba tus sueños, que te infecta y te enloquece.

Espéranos esta noche. Te susurraremos al oído que el diluvio se acerca.

Vigiliantes vs. insomnios

1. Vigiliantes que se rehusan a negociar con sus insomnios como si de secuestradores se tratara.

2. Insomnios como secuestradores primerizos que violentan sin dejar claras sus exigencias.

3. Vigiliantes expertos en negociar con insomnios. Acostumbrados a ofrecer carbohidratos, cigarros, infomerciales.

4. Insomnios que liberan minutos de sueño. Uno por uno. Vigiliantes que los reciben y los sacan de la línea de fuego guardándolos bajo la almohada.

 *La foto es mía.